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Días de microbús: Chilly, Willy

  • 6 oct 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: hace 6 horas


¡Qué onda, Chilly!

¡Qué onda, mi Willy! Otra vez por la tortita, está rebuena. ¿Tú gustas? —se sorbe la grasa de la torta y sigue con otra mordida.

¿Y qué, carnal? ¿Cómo va esto?

Psss, ya ves, estos hijos de la chingada ni siquiera quieren subir la tarifa del micro y, ps, no me alcanza, mano.

Ps yo saco de donde puedo, ¿qué va a hacer uno?

¿Con aquellito, no? —le sube al radio Chilly y ya no oigo más.


Cada vez más fuerte: “Ay, cómo me duele, cómo me duele, cómo me duele que te saquen a bailar”… No oigo, me acerco.


Ya ves, estos pendejos… como soy la autoridá…

Así es, mi oficial, se ve re chulo en su uniforme nuevo.


Un frenón que nos lleva a todos a sobarnos más. Unos se aprovechan y agarran nalga, otros nomás insultan; yo, de milagro, agarré asiento esta vez.


A ver si me dejas en la Comer —dice el oficial Willy—. La señora me pidió unas pilas y si llego sin ellas, ya ves cómo son las mujeres.


Doy una vuelta con la mirada. Encuentro a una madre con su niña en piernas, dormida. La madre, con la mirada perdida. Dos jóvenes hasta atrás (del micro) dándose su buen agarroncito. En un alto se sube un vendedor de discos, que le da su propinita a Chilly, con su cantaleta de siempre: “Le traigo a la venta lo mejor de…”. Qué hueva. Un negrón que quién sabe de dónde salió. Y yo, con mis audífonos dizque puestos, mi mirada dizque perdida, pero no perdiéndome de nada.


En uno de los altos se sube una familia. Cuatro: la mamá, el papá y dos hijos, todos igualitos. Se sientan en dos de los últimos asientos vacíos, y dos quedan parados. El papá abre la mochila y va sacando papas y refrescos, uno para cada uno. Todos se ponen a comer y a beber en silencio; trocitos de papa empiezan a volar. Se miran, se sonríen en cada sorbo, vienen como de paseo. El menor saca un premio de la bolsa y empieza a rascar. No puede, sus dedos son demasiado gruesos; me dan ganas de quitarle el pedazo de papel y rascarlo. La madre acaricia a la niña y le dice algo al oído; ambas voltean a verme y se ríen entre ellas.


—¿Una papita, joven? —me dice el padre.

—Yo sí quiero —dice Chilly.

—Yo también —dice.


Se atraviesa el micro tres carriles. Se oye el frenar de los autos y las mentadas de madre con el claxon.


Cabrones —dice Chilly.

Puro pinche fifí —dice Willy.


Se sube una joven que viene de trabajar de alguna casa.


Se ve todavía morrita. Está buena la condenada —dice Willy.

Yo sé dónde trabaja —dice Chilly—, sus patrones siempre me encargan su casa cuando salen.

Olvídalo —dice Willy—, si mi vieja se entera, pos…

Ps por mirar no cobran las canijas —se ríen.


Otro alto.


¿Qué onda, mi ratita? —“la ratita” le está limpiando el vidrio al micro, voltea los ojos—. ¿Ya estás cansada, mi rata? —se voltea, le enseña el culo—. Así me gustan, mi ratita, dispuestas…


Me bajo en el último semáforo de Miguel Ángel. Como puedo, casi me caigo en la banqueta. Me sacudo el olor a microbús, volteo y veo la parte de atrás donde dice Chilly Willy. Al otro día espero hasta que pase el micro, y de nuevo Chilly recoja a su compa Willy y sigan con la misma historia.


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2026


La Ciudad de México (CDMX) cuenta con aproximadamente 

9.2 millones de habitantes (9,209,944 según el Censo 2020 del Inegi). Es la segunda entidad federativa más poblada del país. Si se considera la zona metropolitana, la población supera los 22 millones de personas.


El transporte público mueve a 72 de cada cien personas por todo México y 55% de las personas que casi a diario se suben a un autobús, micro, metro, trolebús, metrobús o taxi dice que está a gusto o muy satisfecha con el servicio, revela una encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE).


27 de cada ciento de los 600 entrevistados telefónicamente mencionaron que no usan el transporte público. Y un detalle de importancia en el estudio de opinión es que 76 de cada cien mujeres encuestadas dijeron que se mueven en transporte público, medio que emplean 70 hombres.


El transporte que más se emplea en el territorio mexicano es el autobús, lo usa 39.9% de los encuestados por GCE, le sigue el microbús, que es el medio de traslado de 28.2% de la gente en México.


El taxi es usado por 8.9%, el Metro 8.6%, combi 7.6%, el automóvil (que cita como transporte público) lo emplea 2.5%. El resto de los encuestados habló de “otro”, “ninguno”, “no sé” o silencio.


Más de un cuarto de la población, 26.2%, se sube a un camión o taxi los siete días de la semana, en tanto que 15.6% los usa cinco días, 12% los emplea tres veces, 11.8% viaja en ellos seis ocasiones semanalmente, 11.4% dos y 10.6% se traslada una vez.


Los hombres (34) viajan más en autobús que las mujeres (28), mientras ellas se suben más (38) a las micros que ellos (36).


¿Cuántos medios de transporte utiliza al día para llegar a su destino, ya sea trabajo, escuela u otra actividad?: 38.3% de los mexicanos tiene que pagar dos pasajes para trasladarse, mientras que 36.9% se mueve en un transporte; 7% se sube a tres medios antes de llegar a su destino y 12.9% a más.

El trabajo, las compras y el estudio son las principales razones por las que la gente usa el transporte público.


¿Para qué actividad utiliza usted, principalmente, el transporte público?, la gente dijo:


1. Para ir al trabajo 40.8%

2. Hacer compras para el hogar 29.0%

3. Ir a la escuela 13.3%

4. Realiza actividades recreativas 3.9%

5. Ir al médico 2.8%

6. Viajar 1.3%

7. Visitar a la familia 1%

6% habló de que sus motivaciones son “todas”, 1.5% de “otra”.

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