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El país que cabe en un microbús
La vida va sentada hasta atrás ¡Qué onda, Chilly! ¡Qué onda, mi Willy! Otra vez por la tortita, está rebuena. ¿Tú gustas? —se sorbe la grasa de la torta y sigue con otra mordida. ¿Y qué, carnal? ¿Cómo va esto? Psss, ya ves, estos hijos de la chingada ni siquiera quieren subir la tarifa del micro y, ps, no me alcanza, mano. Ps yo saco de donde puedo, ¿qué va a hacer uno? ¿Con aquellito, no? —le sube al radio Chilly y ya no oigo más. Cada vez más fuerte: “Ay, cómo me duele, cóm
19 jun4 min de lectura
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