La Utopía de Coyoacán: una megaobra entre promesas, millones y preguntas sin respuesta
- 22 jul
- 5 min de lectura
Mientras el Gobierno de la Ciudad impulsa una de sus obras emblemáticas, vecinos y pacientes cuestionan la falta de transparencia, el impacto urbano y la planeación de un proyecto levantado frente al principal hospital oftalmológico del país.
La Ciudad de México apuesta por las Utopías como el proyecto insignia del gobierno de Clara Brugada. La promesa es ambiciosa: construir **100 complejos comunitarios** con espacios deportivos, culturales, educativos y de salud que transformen la vida en los barrios. Pero en Coyoacán, una de esas obras ha abierto un debate que va mucho más allá de la arquitectura. La pregunta ya no es únicamente cuánto costará, sino si se planeó pensando en quienes hoy resultan más afectados.
A unos pasos del Hospital de Nuestra Señora de la Luz, conocido como el Hospital de la Ceguera, miles de pacientes —muchos de ellos con discapacidad visual— deben abrirse paso entre escombros, maquinaria pesada, camiones de carga y banquetas intervenidas para llegar a una consulta médica. La imagen contrasta con el discurso de una ciudad incluyente.
Una promesa de 100 Utopías... con pocos resultados hasta ahora
Cuando Clara Brugada asumió la Jefatura de Gobierno anunció la construcción de **100 Utopías durante el sexenio**. El modelo no era nuevo: nació en Iztapalapa, donde durante su gestión como alcaldesa se levantaron doce complejos que hoy registran una intensa actividad deportiva y cultural.
Sin embargo, la expansión a toda la ciudad avanza mucho más lentamente.
Hasta julio de 2026 únicamente unas cuantas nuevas Utopías habían sido inauguradas, entre ellas Mixiuhca y Acatitla, mientras el resto continúa en distintas etapas de construcción. Aun así, el programa ya ha recibido **más de 5 mil 500 millones de pesos** en recursos aprobados entre los presupuestos de 2025 y 2026.¿Cuál es el presupuesto en Coyoacán?
Hasta el momento, el Gobierno capitalino no ha publicado un monto específico para la Utopía de Coyoacán. Las Utopías inauguradas recientemente muestran que el costo varía según el tamaño del proyecto: Acatitla costó 119 millones de pesos, mientras que La Heroica, en Venustiano Carranza, requirió 266 millones de pesos. No existe aún una cifra oficial pública para la obra de Coyoacán.La pregunta es inevitable: ¿el ritmo de construcción corresponde al volumen de recursos
destinados?

El Parián: del abandono al cambio de planes
La historia de la Utopía de Coyoacán comenzó incluso antes de iniciar la obra.
El predio de **El Parián**, ubicado sobre avenida Hidalgo 128, permaneció abandonado durante aproximadamente 25 años hasta que el Gobierno de la Ciudad decidió rehabilitarlo como un **Pilares**.
El centro cultural fue inaugurado en junio de 2024 cuando todavía continuaban los trabajos de construcción.
Cinco meses después, los vecinos recibieron otra noticia: el Gobierno ya preparaba convertir ese mismo espacio en una Utopía.
La sorpresa fue mayúscula.
"Nunca nos explicaron si desaparecería el Pilares o conviviría con la nueva Utopía", relataban usuarios entrevistados entonces.
Mientras trabajadores seguían colocando materiales para terminar el Pilares, la Secretaría de Obras y Servicios ya había emitido una licitación para elaborar el proyecto ejecutivo de una Utopía exactamente en el mismo predio.
Para muchos vecinos, el cambio nunca fue explicado.
¿Se desperdició una inversión reciente?
El caso genera otra interrogante.
Si apenas unos meses antes se había invertido en construir un Pilares, ¿por qué sustituirlo o modificarlo tan rápidamente?
Hasta ahora no existe una explicación pública detallada sobre el costo-beneficio de transformar un espacio recién inaugurado.
Frente al hospital más importante de oftalmología
Existe otro elemento que vuelve particularmente delicada esta obra.
La Utopía se construye prácticamente frente al Hospital de Nuestra Señora de la Luz, uno de los centros oftalmológicos más importantes del país.
Vecinos recuerdan incluso que el propio hospital había planteado al Gobierno capitalino la posibilidad de utilizar parte del predio de El Parián como sala de espera o espacio para consulta externa, debido a la saturación que enfrenta desde hace años.
El planteamiento incluía atender pacientes remitidos por la Secretaría de Salud.
Finalmente, esa opción nunca prosperó.
Hoy, en cambio, el espacio alberga una de las obras emblemáticas del actual gobierno.
La accesibilidad que nadie explica
Paradójicamente, una obra que busca convertirse en símbolo de inclusión ha complicado temporalmente la movilidad justamente de personas con discapacidad visual.
Pacientes que acuden diariamente al hospital deben recorrer calles parcialmente destruidas, banquetas reducidas por la construcción, zonas con escombros y circulación constante de vehículos pesados.
Hasta ahora no existe información pública que permita conocer:
* si se realizó un estudio específico de accesibilidad;
* si hubo una evaluación del impacto sobre pacientes con discapacidad visual;
* qué medidas de mitigación fueron implementadas durante la construcción;
* si participaron especialistas en movilidad universal.
En una ciudad que presume políticas de accesibilidad, estas omisiones llaman la atención.
¿Se cumplió con el principio de accesibilidad universal?
La obra se desarrolla frente a un hospital especializado en personas con discapacidad visual.
Si durante la construcción no se garantizaron rutas peatonales seguras, señalización táctil, pasos protegidos o medidas equivalentes, podría analizarse si las autoridades cumplieron con obligaciones derivadas de la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, la Ley para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad de la Ciudad de México y los principios de diseño universal que deben orientar la obra pública.Una colonia que también cambió
La llegada del Pilares modificó la dinámica del Barrio de San Lucas.
Los vecinos reportaron un incremento importante de visitantes, vendedores ambulantes y tráfico vehicular.
Con la futura Utopía, prevén que esa presión urbana aumente todavía más.
Desde hace meses han solicitado:
* mejores rutas de transporte público;
* conexiones desde los metros General Anaya y Coyoacán;
* ampliación de banquetas;
* infraestructura accesible;
* ciclovías y biciestacionamientos.
Sin embargo, aseguran que desconocen si esas necesidades fueron incorporadas al proyecto.
¿Hubo consulta ciudadana?
Otra de las críticas recurrentes es la falta de información.
Vecinos afirman que nunca conocieron el proyecto ejecutivo completo ni fueron convocados a una consulta pública para definir el alcance de la obra.
También cuestionaron la falta de actualización de los canales oficiales de la alcaldía y la ausencia de información sobre el presupuesto participativo relacionado con el proyecto.
¿Quién paga?
Aunque la Utopía se ubica en Coyoacán, el proyecto es impulsado y financiado principalmente por el Gobierno de la Ciudad de México.
No se ha informado con claridad cuál será la participación presupuestal de la alcaldía ni cómo se distribuirán las responsabilidades de operación y mantenimiento una vez concluida.
Lo que todavía no sabemos
Pese a tratarse de uno de los proyectos emblemáticos del actual gobierno capitalino, permanecen abiertas numerosas preguntas:
* ¿Cuál será el costo definitivo de la Utopía de Coyoacán?
* ¿Cuánto costó el Pilares que apenas había sido inaugurado?
* ¿Por qué se decidió transformar ese espacio en tan poco tiempo?
* ¿Se evaluó el impacto sobre el Hospital de la Ceguera y sus pacientes?
* ¿Existió un estudio formal de movilidad y accesibilidad?
* ¿Cuándo concluirá la obra?
* ¿Qué indicadores permitirán medir si realmente mejora la calidad de vida del barrio?

Una obra que también necesita transparencia
Las Utopías han demostrado ser exitosas en Iztapalapa como espacios de convivencia y recuperación del espacio público. Ese antecedente explica por qué el Gobierno de Clara Brugada decidió convertirlas en uno de los ejes de su administración.
Pero el caso de Coyoacán muestra que una buena idea también exige buena planeación.
Porque una ciudad más incluyente no sólo se construye con edificios nuevos. También se construye garantizando que quienes más necesitan acceder a un hospital puedan hacerlo sin poner en riesgo su seguridad.
La Utopía promete bienestar para el futuro. Los vecinos y pacientes preguntan por algo mucho más inmediato: si ese futuro podía construirse sin convertir el presente en un obstáculo.
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