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"Bastón de mando: símbolo de respaldo… y de polémica"

  • anitzeld
  • 2 sept
  • 3 Min. de lectura

En muchos pueblos indígenas de México, el bastón de mando no es un simple objeto de madera: es símbolo de autoridad, de servicio y de vínculo con la comunidad y la tierra. Cada región lo ha adaptado a sus costumbres: en Oaxaca los presidentes municipales lo reciben con incrustaciones de plata y listones; en Michoacán los purépechas lo usan en sus sistemas de autogobierno; en Chiapas los tseltales y tsotsiles lo adornan con cintas multicolores y cruces. El principio es común: quien lo porta no manda por sí mismo, sino en nombre de todos.


INAH
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La ceremonia de entrega sigue siendo solemne. La plaza del pueblo se llena desde temprano; el aire huele a copal y a tierra mojada. Sobre una mesa reposan los bastones rodeados de flores y listones. Los ancianos llaman al futuro responsable —gobernador, comisariado, mayordomo— y recuerdan que el bastón representa la palabra del pueblo y la fuerza de la tierra. Con respeto y en silencio, el nuevo cargo recibe el bastón, acompañado de cantos en lengua originaria, humo de copal o listones nuevos. Ese instante marca la transición: quien lo recibe asume la responsabilidad de mantener la paz, la justicia y el respeto a las tradiciones. La música rompe luego el silencio: banda de viento en Oaxaca, pirekuas en Michoacán, tambores en la Tarahumara.


La ceremonia fue popularizada en la política reciente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y retomada por Claudia Sheinbaum. Ahora, el abogado mixteco Hugo Aguilar, quien presidirá la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), recibirá el bastón de mando en su toma de protesta. Este gesto podría marcar un precedente en el Poder Judicial, siempre que exista congruencia entre el discurso y los hechos, advierte el académico Israel Jurado Zapata.


Sin embargo, durante la entrega del bastón de mando a López Obrador, no todos los pueblos indígenas estuvieron de acuerdo con este acto. Algunos consideraron que la entrega fue una simulación y una falta de respeto, ya que no se cumplieron demandas clave de las comunidades indígenas, como la implementación de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar. Además, la entrega ha sido vista por algunos como un acto de apropiación cultural, ya que este símbolo es sagrado y político, y su uso fuera de su contexto original puede trivializar su significado.

“El bastón de mando, como lo conocemos hoy, no existía en la época prehispánica. Es una herencia novohispana, surgida con las repúblicas de indios y los cabildos indígenas durante la colonia”, explica Jurado, investigador de la UNAM. Aunque hubo otros símbolos de poder en la cosmovisión indígena —como el Xiuhcóatl de Huitzilopochtli o el Chicahuaztli de Tláloc—, la sucesión de mando estaba marcada por el xihuitzolin, una diadema de turquesa. Con el tiempo, el bastón de mando se resignificó a través del sincretismo cultural, dejando atrás su interpretación fálica y convirtiéndose en un símbolo de pluralidad, confianza y compromiso comunitario.

La “Cuarta Transformación” convirtió la vara de mando en un recurso político de legitimidad más allá de las urnas. Cuando López Obrador lo recibió en 2018 y lo entregó a Claudia Sheinbaum, no solo se trató de un gesto ceremonial: se construyó un simbolismo de cercanía con las tradiciones populares. Sin embargo, Jurado advierte que el riesgo es que estas entregas se trivialicen o se folkloricen. Lo deseable, dice, es que comisiones de representantes indígenas legitimaran estos actos.


El bastón de mando no puede entenderse fuera de su contexto comunitario. Su valor real radica en el mandato colectivo que encarna: memoria, compromiso y la promesa de gobernar obedeciendo al pueblo. En el caso de la Corte, su inclusión junto con trajes típicos podría abrir un precedente, fortaleciendo la democracia mexicana con aprendizajes de las prácticas comunitarias.


“No se trata solo del bastón de mando, sino de retomar formas de democracia participativa”, concluye Jurado. “Es tiempo de que gobernar signifique, realmente, mandar obedeciendo”.

Significado


  • Mandar obedeciendo: la autoridad no se ejerce de forma vertical, sino como un servicio al pueblo.

  • Conexión espiritual: el bastón no es solo político, también es un objeto ritual y sagrado que representa la palabra justa, la fuerza de la tierra y la protección de los ancestros.

  • Unidad y legitimidad: sin el bastón, la autoridad carece de reconocimiento en la comunidad; con él, se avala públicamente su función.

  • Equilibrio: quien lo porta debe mantener la paz, la justicia y el respeto a las costumbres.


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