top of page

El precio de defender la naturaleza en México: la historia de Erick Saracho, activista

  • hace 1 hora
  • 2 Min. de lectura

En la Riviera Nayarit, donde el turismo vende la postal de playas doradas y atardeceres tranquilos, hay otra historia que rara vez aparece en los folletos. Es la de quienes viven ahí todo el año. La de quienes defienden el territorio cuando llegan los proyectos.


Uno de ellos es Erick Saracho.


Saracho no es solo periodista. En los últimos años se convirtió en una de las voces más visibles contra el avance de desarrollos inmobiliarios que amenazan esteros, manglares y corredores biológicos en la costa de Nayarit. Como presidente de Alianza Jaguar, ha impulsado el monitoreo biológico de la especie, la gestión de áreas naturales, la mitigación de conflictos con comunidades, la defensa del territorio y la educación ambiental en la región. La organización, además, forma parte de la Red MAS, una red de conservación que conecta esfuerzos locales para proteger la biodiversidad del Pacífico mexicano.


En el centro de esa defensa está el jaguar.


El felino más grande de América todavía recorre algunos fragmentos de selva y manglar de la costa del Pacífico. Pero su territorio es cada vez más pequeño. Carreteras, hoteles, condominios y urbanizaciones fragmentan el paisaje que necesita para sobrevivir.


Antes del atentado, Saracho ya estaba en la mira. Empresarios y desarrolladores inmobiliarios habían iniciado ataques mediáticos en su contra, acusándolo de frenar el desarrollo y oponerse al progreso en San Francisco, Nayarit, conocido como San Pancho.


La tensión crecía también en la comunidad. Vecinos mantienen un rechazo abierto al proyecto Ysuri Sunset, un desarrollo de condominios y hotel frente al mar. Exigen la rescisión de los permisos y la suspensión de las obras, argumentando que el proyecto afectaría ecosistemas costeros y el equilibrio de la zona.


En ese contexto ocurrió la agresión.


Saracho tenía medidas de protección federales. Aun así, los cuerpos de seguridad tardaron una hora en llegar.


Una hora.


El caso se suma a una tendencia que lleva años creciendo. En 2024, los asesinatos de defensores ambientales aumentaron 25% en México, con 25 homicidios registrados según el Centro Mexicano de Derecho Ambiental. A nivel global, Global Witness coloca al país en el cuarto lugar en asesinatos de personas defensoras del medio ambiente. Y entre 2019 y 2023, la Organización de las Naciones Unidas documentó 138 asesinatos de personas defensoras de derechos humanos y periodistas.


Las cifras suelen leerse rápido. Pero detrás de cada número hay un territorio.


Y detrás de cada territorio, especies que dependen de él.


¿Están en peligro los jaguares?

Sí. No necesariamente porque alguien los cace directamente, sino porque el espacio que necesitan para vivir se reduce cada año. El jaguar necesita grandes corredores naturales para moverse, cazar y reproducirse. Cuando esos corredores se fragmentan por urbanización o turismo masivo, el animal queda aislado. Y un jaguar aislado es una población que tarde o temprano desaparece.


Por eso la defensa del territorio termina siendo también la defensa del jaguar.


En lugares como San Pancho, la pregunta ya no es solo ambiental. Es también política.


¿Quién decide qué significa desarrollo?

¿Y quién paga el costo cuando alguien se atreve a cuestionarlo?


Por ahora, la respuesta en muchas regiones del país parece repetirse demasiado.


Defender la naturaleza en México sigue siendo un acto de riesgo.

Comentarios


Historias del día

¡Gracias por suscribirte!

  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter

© 2025 

Las noticias directo en tu email. Suscríbete nuestro boletín semanal.

bottom of page