top of page

Coalición militar contra los cárteles

  • hace 11 minutos
  • 2 Min. de lectura

Doce líderes latinoamericanos se reunieron el pasado sábado con el expresidente estadounidense Donald Trump en su club de golf en Miami para una cumbre bautizada como “Escudo de las Américas”, un encuentro que buscó proyectar una nueva alianza regional contra el narcotráfico y reafirmar la influencia de Washington en el continente. Entre los asistentes estuvieron el presidente argentino Javier Milei y el mandatario salvadoreño Nayib Bukele.


Durante su discurso, Trump anunció la intención de construir una coalición para erradicar a los cárteles criminales, a los que describió como “un cáncer que infecta la región”. Incluso dejó abierta la posibilidad de emplear misiles contra organizaciones del narcotráfico, una declaración que elevó el tono militar del encuentro. El planteamiento se inscribe además en una estrategia geopolítica más amplia: reforzar la presencia de Estados Unidos en América Latina frente al avance de China, lo que algunos analistas describen como una actualización de la Doctrina Monroe —a veces llamada ahora “Doctrina Donroe”— que históricamente definía al continente como área de influencia estadounidense.


Sin embargo, el dato más llamativo de la cumbre fue quiénes no estuvieron. Ni México, ni Brasil, ni Colombia participaron en el encuentro, pese a ser tres de los actores más relevantes en el mapa regional del narcotráfico. La analista Irene Mia, del International Institute for Strategic Studies, advirtió que sin México y Brasil resulta difícil abordar seriamente el problema del crimen organizado en la región. Paradójicamente, Trump señaló a México como el epicentro de la violencia de los cárteles, subrayando la centralidad del país en la discusión aunque no estuviera presente en la mesa.


Un mapa del narco que atraviesa toda la región


La ausencia de estos tres países revela también una realidad incómoda: el narcotráfico en América Latina es una red regional donde “quien más, quien menos”, todos están involucrados en algún punto de la cadena.

  • Colombia sigue siendo uno de los principales productores de cocaína del mundo.

  • México concentra algunos de los cárteles más poderosos y las principales rutas hacia el mercado estadounidense.

  • Brasil se ha convertido en un nodo clave para el tráfico hacia Europa y África.

  • En Centroamérica, países como El Salvador o Honduras funcionan como territorios de tránsito o disputa entre organizaciones criminales.


En otras palabras, el fenómeno ya no pertenece a un solo país, sino que opera como un sistema transnacional que conecta zonas de producción, rutas de traslado y mercados de consumo.


Geopolítica y presión regional


Más allá del combate al narco, la cumbre tuvo un fuerte componente estratégico. Washington busca reafirmar su liderazgo hemisférico frente a la creciente presencia económica y política de China en América Latina. En ese contexto, el encuentro también incluyó presiones diplomáticas hacia Cuba, según destacó el medio público suizo Radio Télévision Suisse (RTS), que informó sobre la reunión.


La paradoja es evidente: se habló de una gran coalición regional contra los cárteles, pero sin la participación de los tres países más determinantes en el problema. La pregunta que deja la cumbre es si una estrategia hemisférica puede construirse realmente sin quienes están en el corazón del mapa del narcotráfico.

Comentarios


Historias del día

¡Gracias por suscribirte!

  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter

© 2025 

Las noticias directo en tu email. Suscríbete nuestro boletín semanal.

bottom of page