top of page

¿Y la minería, apá? Radiografía de un sector en redefinición

  • hace 10 horas
  • 3 Min. de lectura

Minería en México: más control estatal, menos concesiones y el peso de la inseguridad



México atraviesa una etapa de redefinición minera. El Gobierno federal informó la recuperación de 1,126 concesiones que abarcan más de 889 mil hectáreas, incluidas zonas dentro de Áreas Naturales Protegidas (ANP). La señal política es contundente: los minerales del subsuelo son propiedad de la nación y, en el caso del litio, su explotación corresponde exclusivamente al Estado.


La política iniciada durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y continuada por Claudia Sheinbaum ha restringido nuevas concesiones, endurecido criterios ambientales y consolidado la creación de Litio para México (LitioMx) como empresa estatal encargada del mineral estratégico.


Pero el nuevo mapa minero no solo está marcado por decisiones regulatorias. También lo atraviesa la inseguridad.


Radiografía del sector


La minería representa entre 2 y 3% del PIB nacional y coloca a México como líder mundial en producción de plata, además de ser relevante en oro, cobre y zinc. Estados como Sonora, Zacatecas, Durango y Chihuahua concentran buena parte de la actividad.


Durante décadas, el modelo concesionado permitió amplias extensiones en manos privadas, muchas de ellas sin explotación efectiva. Las críticas apuntaron a la especulación territorial, los conflictos socioambientales y concesiones dentro o cerca de ANP. La recuperación de títulos busca corregir ese esquema y reforzar la rectoría del Estado.


Sin embargo, el sector enfrenta otro desafío estructural: operar en regiones donde la violencia criminal ha ganado terreno.

Inseguridad en zonas mineras


En entidades con fuerte presencia extractiva —como Sonora, Zacatecas, Guerrero o Michoacán— se han documentado secuestros de trabajadores, amenazas a contratistas, bloqueos armados y extorsiones. Aunque no se trata de un fenómeno uniforme en todo el país, sí ha impactado zonas estratégicas.


Las consecuencias son económicas y operativas. Empresas han suspendido temporalmente actividades tras incidentes de seguridad, lo que afecta producción y contratos internacionales. Los costos operativos han aumentado por la contratación de seguridad privada, escoltas y transporte protegido. Las primas de seguros se han elevado y, en algunos casos, se han limitado coberturas en regiones clasificadas como de alto riesgo.


La inseguridad también incide en la inversión. Fondos internacionales consideran la estabilidad territorial como variable clave. Cuando se suman cambios regulatorios y riesgos criminales, la percepción de incertidumbre crece. En minería, donde los proyectos son de largo plazo y requieren miles de millones de dólares, esa incertidumbre pesa.


Además, el impacto alcanza a las comunidades. El miedo altera dinámicas locales, encarece servicios y tensiona la relación entre empresas y población.


Litio: soberanía y desafíos técnicos


El litio se ha convertido en el símbolo de esta nueva etapa. Considerado estratégico para la transición energética y la fabricación de baterías, su nacionalización busca evitar la simple exportación de materia prima y apostar por una política industrial propia.


No obstante, el potencial mexicano presenta retos técnicos. Buena parte del litio identificado se encuentra en arcillas, cuya extracción es más compleja y costosa que en salmueras, como ocurre en países sudamericanos. La exclusividad estatal no garantiza por sí sola rentabilidad ni desarrollo tecnológico inmediato.


El desafío es construir capacidades técnicas, financiamiento y asociaciones que permitan convertir el recurso en industria, sin repetir pasivos ambientales.


¿Es conveniente para la economía mexicana?


La conveniencia del nuevo modelo depende de su ejecución. Por un lado, fortalecer la soberanía sobre minerales estratégicos puede generar mayor control de valor, proteger ecosistemas sensibles y orientar la explotación hacia objetivos nacionales. Por otro, los cambios regulatorios y la inseguridad pueden desalentar inversión si no existe certidumbre jurídica y control territorial efectivo.


México se encuentra en un punto de inflexión. La recuperación de concesiones redefine la relación entre Estado, empresas y territorio. Pero el éxito económico no dependerá únicamente de la propiedad formal de los recursos, sino de la capacidad institucional para administrarlos, explotarlos de manera rentable y garantizar condiciones de seguridad en las regiones donde la riqueza mineral yace bajo tierra.

Comentarios


Historias del día

¡Gracias por suscribirte!

  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter

© 2025 

Las noticias directo en tu email. Suscríbete nuestro boletín semanal.

bottom of page