El pedregoso camino de Somos México hacia el registro como partido
- hace 11 horas
- 2 min de lectura
Boicots denunciados, asambleas canceladas, litigios y acusaciones de afiliaciones irregulares marcaron el proceso con el que la organización logró convertirse en nueva fuerza política nacional.
---

En febrero de 2025, Emilio Álvarez Icaza caminaba hacia un salón de la colonia Guerrero, en la Ciudad de México, para encabezar una asamblea de afiliación de Somos México. La agrupación buscaba cumplir uno de los requisitos más exigentes para obtener el registro como partido: realizar al menos 200 asambleas con un mínimo de 300 afiliados cada una.
La organización decidió utilizar exclusivamente la aplicación oficial del Instituto Nacional Electoral, que obliga a fotografiar al nuevo militante, recabar su firma y escanear su credencial de elector. Pero aquella reunión estuvo a punto de fracasar.
Según relataron dirigentes de Somos México, alguien introdujo costales de cascajo en el recinto poco antes del evento, dejando el lugar cubierto de polvo. La representación del INE advirtió que, si el salón no quedaba limpio en media hora, la asamblea sería cancelada.
Ese episodio, aseguran sus dirigentes, fue apenas el inicio de una larga cadena de obstáculos. En los meses siguientes denunciaron cancelaciones de sedes de última hora, presiones políticas y hasta un atentado contra una organizadora en Oaxaca. En Zacatecas afirmaron que funcionarios gubernamentales aparecieron ofreciendo apoyos sociales mientras se realizaban afiliaciones, y en el Estado de México acusaron la presencia de operadores políticos que advertían a los vecinos sobre posibles consecuencias en programas sociales si participaban en las reuniones de la organización.
El proceso también se trasladó a los tribunales. Diversas denuncias cuestionaron la validez del padrón de afiliados de Somos México, incluyendo señalamientos sobre la supuesta inscripción de 878 ministros de culto, algo prohibido por la ley para ocupar cargos partidistas. La agrupación respondió que muchos de esos casos correspondían a homónimos y acusó una posible filtración de información reservada, lo que derivó en una denuncia penal.
La controversia escaló cuando el INE detectó irregularidades en miles de afiliaciones presentadas por Morena. Según documentos electorales, parte de esos registros coincidían con nombres que previamente habían aparecido en el padrón de Somos México, lo que la nueva organización interpretó como un intento por invalidar sus asambleas. Morena ha rechazado esas acusaciones.
Finalmente, el 25 de junio de 2025, el Consejo General del INE aprobó por unanimidad el registro de la nueva fuerza política, aunque con una condición: deberá modificar su nombre, colores y logotipo para evitar similitudes con otras organizaciones.
Para sus dirigentes, la resolución fue el cierre de una batalla de más de un año. Para sus críticos, apenas comienza la prueba más difícil: demostrar que Somos México puede pasar de la resistencia organizativa a la construcción de una opción política nacional.
El camino para llegar al registro fue pedregoso. El de consolidarse como partido apenas empieza.
Tras la aprobación de Somos México comenzaron a circular versiones entre actores políticos y en redes sociales que atribuían la decisión a supuestas presiones del gobierno de Estados Unidos e incluso sostenían que originalmente se favorecería el registro de otra organización cercana a Morena. Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia pública que respalde esas afirmaciones ni autoridad alguna ha confirmado una intervención de ese tipo.

















Comentarios