Hija de la guayaba
- anitzeld
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Actualizado: hace 8 horas
Eater, sitio web gastronómico de Vox Media, Acaba de nombrar a Aguascalientes, como uno de loss destinos para comer en 2026, en parte gracias a Calvillo. Este pueblo de Aguascalientes es la capital mundial de la guayaba, y ofrece guayaba local en empanadas en Don Emiliano, cerveza lager en la cervecería Mitla, mole en El Renacer y mucho más.

Aguascalientes no es solo la feria. Es el olor que aparece antes que el pueblo, cuando el camino empieza a curvarse y la tierra cambia de tono. Dulce, insistente. Guayaba. Ese aroma lleva directo a Calvillo, el corazón agrícola del estado y, según Eater —el influyente sitio gastronómico de Vox Media—, una de las razones por las que Aguascalientes fue nombrado recientemente como uno de los destinos imperdibles para comer en 2026.
Calvillo es la capital mundial de la guayaba. No como eslogan, sino como realidad diaria. Aquí están las huertas. Filas de árboles bajos, tierra trabajada con paciencia, fruta que dicta el ritmo del pueblo. La guayaba no es un recuerdo para turistas: es economía, paisaje y memoria. Se come en empanadas en Don Emiliano, aparece en dulces, panes y ates, y se cuela en la conversación cotidiana como algo obvio, casi invisible de tan presente.
La recomendación de Eater pone el foco en esa cocina que nace de lo local sin necesidad de disfrazarse. En Calvillo, además de la guayaba, hay cerveza lager en la cervecería Mitla, mole en El Renacer y una escena gastronómica pequeña pero sólida, anclada al territorio. Comer aquí es entender de dónde viene lo que llega al plato.
El resto del estado acompaña ese carácter. Aguascalientes es semidesértico, de estética color adobe. Cactus, mezquites y huizaches dominan el paisaje, interrumpidos por nopaleras y huertas de guayaba, limón, lima, aguacate criollo, granadas y naranjas. El agua siempre ha sido un bien preciado. “Cállese y le doy agua”, se decía en El Maguey. Aquí se aprende temprano a no desperdiciar nada.
La ciudad de Aguascalientes, fundada en 1575 como la Antigua Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes, creció con fuerza en el siglo XX gracias a los ferrocarriles y la industria. Hoy, ese pasado se transforma en espacios culturales como el Museo Espacio, instalado en el antiguo complejo ferroviario de Tres Centurias. En el centro histórico, el Corredor Cultural Carranza se viste este año con la instalación Deshilado, un homenaje a la técnica artesanal del estado y a las mujeres que la han sostenido a lo largo del tiempo.
Pero el pulso más constante sigue estando fuera de la capital. Calvillo, Ojocaliente, Malpaso, El Sauz. Manantiales de agua caliente, presas para caminar o remar, haciendas reconstruidas, viñedos en crecimiento. El olor a guayaba acompaña todo el trayecto. Para hospedarse, las cabañas de El Sauz; para comer en la ciudad, la cenaduría San Antonio y El Almacén del Bife; para descansar, Casa Legado.
¿Y qué llevarse? Quesos, dulces de guayaba, enchiladas tradicionales, pan de agua, chamucos, granadas, pitayas y tunas. Deshilados y bordados que cuentan la historia del estado sin levantar la voz. También vale desviarse a Real de Asientos, con sus fachadas de cantera rosa, o a San José de Gracia, rodeado de bosque y hogar del Cristo Roto.
Aguascalientes no grita. Se deja descubrir. Y Calvillo, con sus huertas y su guayaba, explica por qué hoy el mundo empieza a mirar hacia aquí: porque antes de cualquier lista o reconocimiento, la identidad ya estaba sembrada.
Anitzel Díaz
Calvillo, Ojocaliente, Malpaso, El Sauz
Son pueblos muy cerca de la capital. El olor a guayaba se percibe desde que uno llega. Manantiales de agua caliente (ojos de agua) presas donde se puede comer, pasear en kayak o caminar por las huertas. Haciendas reconstruidas, viñedos en crecimiento. Pueblos que se renuevan con dinero del norte. Para hospedarse las Cabañas del El Sauz.
Anitzel Díaz




















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