top of page

¿Qué nos dicen los cuadros de Monet sobre el cambio climático?

  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura

Hay algo inquietante en mirar un cuadro y descubrir que, sin proponérselo, estaba documentando una crisis. No una emoción, no una escena doméstica, sino el aire mismo.


Claude Monet
Claude Monet

En la obra de Claude Monet —esa neblina que envuelve el Parlamento de Londres, esos cielos que parecen deshacerse— durante mucho tiempo vimos solo estilo: la ruptura con el detalle, la apuesta por la percepción. Pero hoy, desde otra disciplina, la lectura cambia. Quizá esa bruma no era solo estética. Quizá era smog.


La ecología histórica, un campo que cruza archivos, sedimentos, crónicas y también imágenes, parte de una intuición simple: el pasado dejó huellas, incluso donde no pensábamos buscarlas. Las pinturas no son su fuente principal, pero funcionan como testigos involuntarios. No hablan con datos duros, pero sí con indicios: la luz, los colores, lo que aparece —y lo que desaparece.


Turner
Turner

En 2023, un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences analizó las obras de Monet y de J. M. W. Turner a lo largo de sus carreras. Midieron contraste, nitidez, dispersión de la luz. El resultado fue menos romántico de lo que sugiere el impresionismo: conforme avanzaba la Revolución Industrial, sus cuadros se volvían más difusos. Más opacos. Más contaminados.


No es metáfora. Es física: los aerosoles en el aire alteran la forma en que la luz se dispersa. Y ellos, pincel en mano, lo registraron antes de que existieran los instrumentos para medirlo.


La ecología histórica trabaja así, armando un rompecabezas con piezas improbables. A los datos duros —fósiles, anillos de árboles, hielo— suma documentos, mapas y relatos. Y, en ocasiones, cuadros. No para sustituir la evidencia científica, sino para ampliarla.


Bodegones holandeses del siglo XVII
Bodegones holandeses del siglo XVII

En los bodegones del Siglo de Oro holandés, por ejemplo, investigadores han rastreado especies de peces representadas entre los siglos XVI y XIX. Lo que encontraron no es solo un catálogo artístico, sino una señal: con el tiempo, disminuye la diversidad de especies. Menos peces, menos variedad. Las razones posibles se parecen demasiado a las actuales: sobreexplotación, cambios climáticos, transformación del hábitat.


Algo similar ocurre en las naturalezas muertas italianas. En 331 pinturas analizadas, la representación de especies de agua dulce se redujo casi a la mitad a lo largo de dos siglos. No es una cifra menor. Es una desaparición lenta, casi silenciosa, registrada en óleo.


Y luego están los detalles que parecen menores hasta que dejan de serlo. La arqueóloga arbórea Isabella Dalla Ragione ha rastreado variedades de frutas desaparecidas a partir de pinturas renacentistas. Una de ellas, la manzana “Muso di Bue”, fue común durante siglos. Hoy sobrevive apenas en algunos jardines. Lo que antes era cotidiano ahora es excepción.


Las pinturas no son neutrales. Dependen del ojo del artista, de su intención, de su contexto. Por eso tienen límites: no todo cuadro sirve, no todo trazo es fiable. Los más realistas ofrecen más información; los más imaginativos, menos. Pero incluso ahí hay matices.


Porque si algo demuestra el caso de Monet es que incluso cuando el arte se aleja del detalle, puede acercarse —sin saberlo— a la verdad ambiental.


En su jardín de Giverny, Monet no solo pintaba naturaleza: la construía. Estanques diseñados, especies importadas, un paisaje intervenido. Sus lienzos registran tanto la belleza como la manipulación. Lo mismo ocurre con Camille Pissarro, que dejó ver la transformación agrícola del siglo XIX, o con Vincent van Gogh, en cuyos campos se adivinan los cultivos dominantes de su tiempo.


Mirar estos cuadros hoy implica un pequeño desplazamiento: dejar de verlos solo como arte y empezar a leerlos como archivo.


No reemplazan a la ciencia. Pero la acompañan.


Porque en ausencia de sensores, satélites o registros sistemáticos, alguien ya estaba mirando el mundo con atención. Y, sin proponérselo, lo estaba dejando registrado.


A veces, entender cómo está cambiando el planeta empieza así: mirando de nuevo lo que creíamos conocer.

Comentarios


Historias del día

¡Gracias por suscribirte!

  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter

© 2025 

Las noticias directo en tu email. Suscríbete nuestro boletín semanal.

bottom of page