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¿Por qué quieren prohibir los libros de García Marquéz en Estados Unidos?

  • anitzeld
  • 31 oct
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 6 nov

La censura en Estados Unidos: causas y contexto


En los últimos años, algunos distritos escolares de Estados Unidos —particularmente en estados como Florida, Texas y Carolina del Norte— han retirado o restringido libros de Gabriel García Márquez, entre ellos Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera. Según informes de organizaciones como PEN America, esta medida se enmarca en una ola más amplia de censura literaria que busca eliminar de las bibliotecas escolares obras consideradas “inapropiadas” por su contenido sexual, lenguaje explícito o por tratar temas de raza, género y diversidad cultural.


En el caso de García Márquez, se ha señalado que algunas escenas de carácter sexual o alusiones a relaciones no convencionales fueron las razones formales de su veto. Sin embargo, detrás de estas justificaciones se esconde un conflicto ideológico más profundo: la resistencia de ciertos sectores conservadores a exponer a los jóvenes a realidades y visiones del mundo diferentes a la dominante. Estas decisiones no son políticas nacionales, sino locales, pero reflejan una tendencia preocupante hacia la homogeneización cultural y la restricción de la libertad literaria.


Paradójicamente, que un autor consagrado y universalmente reconocido como García Márquez sea objeto de censura revela la persistencia de prejuicios culturales hacia la literatura latinoamericana y su representación del cuerpo, la historia y la memoria. La censura a Cien años de soledad no solo limita el acceso a un texto fundamental de la literatura mundial, sino que restringe el contacto con una visión de América Latina profundamente humana, poética y crítica.


El periodista y el narrador: el origen de una voz universal

Gabriel García Márquez nació en Aracataca, Colombia, en 1927, y su formación como periodista moldeó su manera de narrar. Su escritura combina la precisión del reportero con la imaginación del novelista. Desde los años sesenta, cuando irrumpió con Cien años de soledad, se convirtió en una de las voces más influyentes del llamado “Boom latinoamericano”, movimiento que situó la narrativa del continente en el centro del panorama literario mundial.


Su obra refleja los contrastes de su país: la violencia política, el peso de la memoria, la influencia del mito y el poder de la palabra oral. En cada historia, lo real y lo fantástico conviven naturalmente, como si la magia fuera una extensión de la vida cotidiana. Este estilo, conocido como realismo mágico, no es una simple técnica literaria, sino una forma de interpretar la realidad latinoamericana: una realidad donde lo imposible parece cotidiano y donde la historia se repite como un hechizo.


Macondo y la condición humana

Cien años de soledad es más que la saga de la familia Buendía; es una metáfora de América Latina. El pueblo de Macondo, con sus guerras, amores, soledades y olvidos, encarna la historia de un continente marcado por la ilusión del progreso y la condena al olvido. En sus páginas, García Márquez explora el tiempo como un ciclo, donde cada generación repite los errores de la anterior, reflejando la frustración y la esperanza de la historia latinoamericana.


En El amor en los tiempos del cólera, en cambio, el autor aborda la persistencia del amor frente al paso del tiempo, la vejez y la muerte. Ambas novelas, aunque distintas, comparten una mirada profundamente humana: la creencia en que la imaginación, la memoria y la palabra son las únicas formas de resistir al olvido.


El valor universal de su literatura

El reconocimiento de García Márquez con el Premio Nobel de Literatura en 1982 consolidó su papel como uno de los grandes narradores del siglo XX. Sus novelas trascendieron el ámbito hispanoamericano para integrarse en la literatura universal. Lo que distingue su obra no es solo su exuberancia verbal, sino su capacidad para hacer del Caribe colombiano un espejo del mundo. Lo local se vuelve universal; lo mítico, una forma de verdad.


En un tiempo en que la censura y la intolerancia resurgen, la lectura de García Márquez se vuelve más necesaria que nunca. Sus historias enseñan a convivir con la ambigüedad, con la diversidad y con lo mágico de lo cotidiano. En el contexto colombiano, su obra también representa una manera de comprender el país: un territorio herido por la violencia, pero sostenido por la imaginación y la esperanza.


Reflexión final: literatura, libertad y memoria

La prohibición de sus libros en ciertos lugares de Estados Unidos es más que una anécdota cultural; es un síntoma de una crisis educativa y social. Censurar a García Márquez equivale a negar a los jóvenes la posibilidad de leer la historia de un continente narrada con belleza, ironía y verdad. Sus novelas son, al mismo tiempo, espejo y resistencia: un recordatorio de que la literatura no debe ser cómoda ni neutral, sino un espacio de libertad y de encuentro entre culturas.


En última instancia, la censura de Cien años de soledad revela lo mismo que su lectura: que el poder teme a la imaginación. Y en la imaginación, García Márquez sigue siendo invencible

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