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IMSS, pensiones y Modalidad 40: cómo funcionaba el sistema, qué cambió y por qué está bajo presión

hace 14 horas
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Actualizado: hace 1 hora

Para entender por qué hoy se habla de una crisis de las pensiones del IMSS y por qué tantas personas buscan la Modalidad 40 para mejorar su jubilación, hay que empezar por una distinción fundamental: el IMSS no funciona como una cuenta bancaria individual en la que cada trabajador guarda todo el dinero que aporta para su retiro. Durante décadas, una parte importante del sistema operó mediante un fondo colectivo que pagaba las pensiones de quienes ya se habían jubilado con las aportaciones de los trabajadores activos, sus patrones y el Estado.


Ese modelo pudo funcionar durante muchos años, pero sus condiciones demográficas, laborales y financieras cambiaron. Además, México reformó su sistema de pensiones en 1995, con efectos a partir de 1997, y creó dos grandes generaciones de trabajadores con reglas distintas para pensionarse.


La Modalidad 40 forma parte de esta historia. Es una vía legal para que ciertos trabajadores que dejaron de cotizar en el régimen obligatorio continúen haciendo aportaciones y, bajo determinadas condiciones, mejoren la pensión que recibirán.


1. ¿Cómo funcionaba el IMSS antes de 1997?


El sistema de pensiones de la Ley del Seguro Social de 1973 se basaba, en términos generales, en un principio de solidaridad entre generaciones: los trabajadores activos financiaban mediante sus cuotas una parte importante de las pensiones de quienes ya se habían retirado. El Estado también participaba en el financiamiento.


Así circulaba el dinero


Patrones o empresas


Pagaban cuotas patronales por sus trabajadores.


Trabajadores


Aportaban una parte de su salario.


Gobierno federal


Contribuía conforme a las reglas de financiamiento aplicables.


Recursos del sistema de seguridad social


Pago de pensiones y prestaciones


Los recursos financiaban las obligaciones del sistema, incluidas las pensiones que correspondían.


El dinero no se destinaba exclusivamente a las pensiones: el IMSS también financiaba atención médica, incapacidades, riesgos de trabajo y otras prestaciones, mediante los seguros y las cuotas correspondientes. Por eso es importante no confundir las finanzas generales del Instituto con las del seguro de retiro.


En el modelo de reparto, el trabajador no tenía necesariamente una cuenta individual con el total de sus aportaciones acumuladas. Su pensión dependía de las condiciones que establecía la ley, entre ellas su edad, sus semanas cotizadas y, bajo la Ley de 1973, su historial salarial.


Las aportaciones no eran idénticas para todos los seguros ni todos los participantes pagaban las mismas proporciones. El patrón normalmente cubría la mayor parte de las cuotas, el trabajador una parte menor y el Estado contribuía de acuerdo con la legislación.


2. ¿Por qué pudo funcionar durante tantos años?


Porque durante una parte importante de su historia había una relación relativamente favorable entre las personas que contribuían y quienes cobraban una pensión. Además, el sistema permitía repartir entre generaciones el costo de financiar el retiro.


Imagina una comunidad en la que 100 personas trabajan y contribuyen para pagar las pensiones de 10 jubilados. Si los ingresos alcanzan para cubrir las obligaciones y los gastos administrativos, el sistema puede sostenerse.


Pero ahora imagina que, con el paso de las décadas, hay 30 jubilados por cada 100 trabajadores, las personas viven más años y una parte de la población trabaja sin cotizar formalmente. El mismo sistema necesita más recursos o tiene que ajustar sus reglas.


Esa es una de las grandes presiones que enfrenta un sistema de reparto.


Hay cuatro razones centrales por las que el modelo comenzó a mostrar dificultades:


- El envejecimiento de la población. Las personas viven más tiempo y, por tanto, pueden cobrar sus pensiones durante más años.

- El cambio demográfico. La proporción entre trabajadores activos y pensionados se vuelve menos favorable.

- La informalidad laboral. Quienes trabajan sin cotizar no contribuyen regularmente al financiamiento del sistema, aunque también puedan necesitar protección social en la vejez.

- Las obligaciones acumuladas. Las pensiones prometidas a generaciones anteriores deben pagarse incluso cuando las condiciones económicas y demográficas cambian.


Esto no significa que un solo día el IMSS se haya quedado sin dinero o que todo el sistema haya desaparecido. Significa que el modelo de financiamiento comenzó a enfrentar un problema estructural: las obligaciones de largo plazo ya no podían analizarse como si las condiciones demográficas y laborales fueran a permanecer iguales para siempre.


3. ¿Qué cambió con la reforma de 1995 y la entrada en vigor de la nueva ley en 1997?


La reforma de 1995, aplicada desde el 1 de julio de 1997, transformó el esquema de pensiones de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez para los nuevos afiliados. En lugar del modelo de reparto anterior, estableció un sistema basado en cuentas individuales administradas por las Afore.




La diferencia es fundamental.

Característica

Ley de 1973

Ley de 1997

Financiamiento

Sistema de reparto y solidaridad intergeneracional

Ahorro acumulado en una cuenta individual, con las garantías y aportaciones públicas previstas en la ley

Cálculo de la pensión

Fórmula legal que considera, entre otros elementos, edad, semanas y salario promedio

Depende principalmente del ahorro acumulado, rendimientos y modalidad de pensión, con las garantías legales correspondientes

Papel de la Afore

No determina la pensión de la misma forma que en el nuevo régimen

Administra la cuenta individual de retiro

Riesgo principal

Que los recursos colectivos no alcancen para cubrir las obligaciones

Que el ahorro acumulado resulte insuficiente para financiar una pensión adecuada

Quién puede pertenecer

Personas que cotizaron antes del 1 de julio de 1997 y reúnen las condiciones para elegir ese régimen

Personas que comenzaron a cotizar a partir del 1 de julio de 1997

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Hay una precisión importante: quienes comenzaron a cotizar antes de julio de 1997 y cumplen los requisitos correspondientes pueden elegir la pensión conforme a la Ley de 1973 o la Ley de 1997, según las disposiciones aplicables. No todas las personas tienen esa opción.


La reforma tampoco eliminó las obligaciones anteriores. El Estado tuvo que seguir financiando las pensiones en curso de pago y las correspondientes a quienes se pensionaran bajo la legislación anterior, mientras se desarrollaba el sistema de cuentas individuales. Ese costo de transición es una de las razones por las que el cambio no resolvió de inmediato todas las presiones fiscales.


4. Entonces, ¿por qué se dice que el sistema colapsó?


La palabra colapso puede ser engañosa. El IMSS no dejó de pagar todas las pensiones ni desapareció el sistema. Lo que se deterioró fue la sostenibilidad de ciertas formas de financiar las pensiones y la capacidad de muchas personas para alcanzar un retiro suficiente.


Conviene distinguir tres problemas diferentes.


El primero es el costo de las pensiones antiguas. Las obligaciones de la Ley de 1973 continúan pagándose. El Estado debe cubrir las pensiones correspondientes de acuerdo con el régimen de transición, aunque ya no se trate del sistema que reciben los nuevos afiliados.


El segundo es la insuficiencia del ahorro en el nuevo régimen. Una cuenta individual depende del salario con el que cotizó la persona, de cuánto tiempo contribuyó, de las aportaciones, los rendimientos y las comisiones. Una carrera laboral interrumpida, un salario bajo o muchos años de informalidad pueden traducirse en una pensión menor.


El tercero es la desigualdad laboral. Dos personas pueden haber trabajado durante décadas, pero si una cotizó de forma continua con un salario alto y otra tuvo largos periodos sin seguridad social o cotizó con un salario bajo, sus perspectivas de retiro serán muy distintas.


Por eso, hablar de una crisis de pensiones implica analizar tanto la sostenibilidad financiera del sistema como la suficiencia de las pensiones que recibirán los trabajadores.


Y hay otra distinción necesaria: el IMSS también enfrenta compromisos pensionarios propios por sus trabajadores, distintos de las pensiones de los asegurados en general. Sus informes financieros identifican fuentes específicas para financiar ese régimen de jubilaciones y pensiones. No deben mezclarse ambas obligaciones como si fueran una sola.


5. ¿Qué es la Modalidad 40 y por qué puede aumentar una pensión?


Su nombre legal es Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio del IMSS. Permite que una persona que dejó de cotizar por medio de un patrón continúe haciendo aportaciones por su cuenta, siempre que cumpla los requisitos aplicables.


La razón por la que se ha vuelto tan conocida es que puede ayudar a mejorar la pensión de las personas que pertenecen al régimen de la Ley de 1973.


1\. Permite sumar semanas cotizadas


Si dejaste de trabajar formalmente, puedes seguir acumulando semanas durante el tiempo que cotices mediante esta modalidad. Eso puede ayudarte a cumplir los requisitos y mejorar el cálculo de tu pensión.


2\. Puede mejorar el salario promedio considerado


Para quienes se pensionan conforme a la Ley de 1973, el cálculo considera el promedio del salario base de cotización de las últimas 250 semanas, aproximadamente cinco años.


3\. Puede elevar la cuantía de la pensión


Si una persona reúne las condiciones legales y cotiza con un salario más alto durante parte de ese periodo, puede aumentar la pensión resultante. También influyen la edad de retiro y las semanas acumuladas.


Estos efectos están documentados por PENSIONISSSTE, que advierte que el beneficio depende del régimen al que pertenece cada persona.


¿Por qué se habla tanto de la Modalidad 40 para quienes cotizan bajo la Ley de 1973?


Porque la fórmula de la Ley de 1973 puede favorecer a quienes tienen suficientes semanas y un salario promedio elevado en el periodo final de su vida laboral.


Por ejemplo, una persona que cotizó durante muchos años con un salario relativamente bajo puede buscar mejorar su salario de cotización en los últimos años antes de pensionarse. Si cumple las condiciones legales, la Modalidad 40 podía permitirle hacerlo, pagando por su cuenta las cuotas correspondientes.


Pero no es una fórmula mágica para duplicar cualquier pensión. El resultado depende del historial laboral, la edad, las semanas cotizadas, el salario reconocido, el tiempo que se cotiza y las reglas aplicables. Además, se necesita evaluar cuánto costará la estrategia y cuánto podría aumentar realmente la pensión.


Para las personas de la Ley de 1997, la lógica es distinta: la pensión depende fundamentalmente de los recursos acumulados en la cuenta individual y de las condiciones legales de retiro. Por eso, el mismo esfuerzo de cotización no produce necesariamente el mismo beneficio que bajo la Ley de 1973.


6. ¿Qué cambió en la Modalidad 40 en octubre de 2026?


Aquí está la novedad más importante. El 21 de octubre de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo del Consejo Técnico del IMSS que establece medidas temporales para la Continuación Voluntaria. Entra en vigor el día hábil siguiente a su publicación, es decir, el 22 de octubre de 2026


El acuerdo no elimina la Modalidad 40, pero restringe de manera importante las condiciones para las nuevas incorporaciones.


Quienes ya están inscritos


Podrán continuar bajo las condiciones actuales hasta que termine el periodo contratado. Las semanas y los salarios efectivamente cotizados y pagados conservarán sus efectos para el cálculo de sus derechos pensionarios.


Quienes se incorporen a partir del 22 de octubre


El salario de cotización será el último salario base registrado al causar baja del régimen obligatorio o, como máximo, ese salario más el equivalente a una UMA adicional. En ningún caso podrá ser inferior al salario mínimo general vigente para el resto del país.


Se cierran las nuevas altas retroactivas


La nueva incorporación surtirá efectos desde la fecha de la solicitud. Ya no se podrá contratar una nueva alta con una fecha anterior para cubrir retroactivamente un periodo de baja.


Trámite digital


El acuerdo instruye al IMSS a realizar las inscripciones mediante mecanismos digitales que permitan rastrear los movimientos afiliatorios y mantener consistentes los registros.


Fuente: acuerdo del Consejo Técnico del IMSS publicado en el DOF el 21 de octubre de 2026.


¿Qué significa esto en la práctica?


Antes de esta modificación, una persona podía elegir un salario de cotización superior al último que tuvo como trabajador, respetando el límite legal general de 25 UMA. Esa posibilidad era especialmente relevante para quienes buscaban mejorar su pensión conforme a la Ley de 1973.


Con el nuevo acuerdo, la persona que dejó un empleo con un salario base bajo ya no podrá incorporarse a Modalidad 40 y elegir libremente uno mucho más alto, como se hacía bajo las reglas anteriores.


Ejemplo ilustrativo: si alguien dejó de cotizar con un salario base de $20,000 mensuales, la nueva regla permite utilizar ese salario o aumentarlo hasta el equivalente a una UMA adicional, sujeto a los demás límites legales. No permite elegir directamente el tope general de 25 UMA si este supera el nuevo límite.


El cambio también afecta a quienes planeaban pagar retroactivamente varios meses para reconstruir su historial de cotización. Las nuevas altas deberán comenzar en la fecha de la solicitud


7. ¿Por qué cambió ahora? ¿El IMSS ya no puede sostener la Modalidad 40?


El acuerdo del 21 de octubre no demuestra, por sí solo, que el IMSS esté al borde de la quiebra. Lo que sí establece es que el Instituto considera necesario evaluar el efecto financiero de la Modalidad 40 y tomar medidas temporales mientras realiza ese análisis.


El propio acuerdo ordena a la Dirección de Finanzas elaborar un estudio en un plazo de seis meses. Después, la Dirección Jurídica tendrá hasta seis meses desde que reciba los resultados para coordinar una propuesta de modificación normativa que deberá presentarse al Consejo Técnico.


¿Por qué importa esto? Porque el mecanismo permite que una persona elija su salario de cotización dentro de los límites legales y pague por su cuenta las cuotas correspondientes. En el régimen de la Ley de 1973, esa posibilidad puede repercutir en una pensión calculada con base en el historial salarial y las semanas cotizadas.


El problema que ahora se examinará es si las condiciones actuales de la modalidad son financieramente viables a mediano y largo plazo. No sería correcto afirmar que el acuerdo ya cuantificó un déficit específico causado por la Modalidad 40, porque el análisis que ordena todavía está pendiente.


¿Qué otras condiciones hay que tener presentes?


- La Modalidad 40 no incluye por sí misma atención médica para el asegurado. La cobertura médica debe analizarse por separado.

- El acuerdo establece que no se puede contratar simultáneamente la Modalidad 40 y la incorporación voluntaria al régimen obligatorio como persona trabajadora independiente. Esta última modalidad sí incluye el Seguro de Enfermedades y Maternidad.

- Las condiciones anteriores se mantienen para las personas ya inscritas hasta que concluya el periodo contratado, pero las nuevas incorporaciones y las contrataciones posteriores quedan sujetas a las nuevas reglas temporales.


8. ¿Qué debería hacer alguien que planeaba pensionarse con Modalidad 40?


Lo primero es distinguir si ya está inscrito o apenas pensaba incorporarse. El acuerdo trata de forma diferente a ambos grupos.


Si ya está dentro, conviene revisar su contrato, los pagos realizados y la fecha de conclusión del periodo contratado. Si todavía no se ha inscrito, debe calcular el efecto de las nuevas reglas sobre su salario de cotización y su pensión estimada antes de tomar una decisión.


En ambos casos, hay que revisar el régimen pensionario, las semanas reconocidas, la edad de retiro y el salario registrado ante el IMSS. No es recomendable contratar un plan costoso basándose únicamente en promesas de una pensión elevada.


El trámite y la información oficial pueden consultarse en el [portal de servicios digitales del IMSS


La conclusión: tres problemas distintos, una misma pregunta


La historia de las pensiones mexicanas no es simplemente la historia de un sistema que funcionó y después dejó de funcionar. Es la historia de un modelo creado para una realidad laboral y demográfica que se transformó, de una reforma que trasladó buena parte del riesgo del retiro hacia el ahorro individual y de un Estado que sigue obligado a financiar compromisos anteriores.


La Modalidad 40 se convirtió en una herramienta importante para algunos trabajadores porque les permitía mejorar las condiciones con las que se calcularía su pensión, sobre todo bajo la Ley de 1973. Las nuevas restricciones muestran que el IMSS está revisando la viabilidad de esa herramienta.


La pregunta de fondo es más amplia que una modalidad de cotización: ¿cómo garantizar pensiones suficientes y sostenibles en un país donde millones de personas trabajan de manera informal, tienen carreras laborales interrumpidas o llegan a la vejez con ahorros insuficientes?


Resolverla exige mirar no solo cuánto cuesta pensionar a quienes ya se retiraron, sino también qué oportunidades tienen hoy los trabajadores para construir un retiro digno.

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