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Mujeres del campo; ayer y hoy
En los surcos de Sinaloa, bajo un sol que cae a plomo, Rosa lleva seis horas cortando jitomate. No tiene contrato, ni seguro, ni guardería para sus hijos. Cobra por caja, a destajo. “Nosotras sembramos lo que ellos comen, pero ni siquiera tenemos derecho a enfermarnos”, dice mientras se limpia el sudor con la manga.
12 oct5 Min. de lectura
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