Lo mejor y lo peor de Ni venganza ni perdón, la crónica del poder de Julio Scherer Ibarra
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Crónica íntima del poder: cuando la lealtad se sienta en la silla presidencial

Hay libros que cuentan una historia y otros que revelan un sistema. Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra, pertenece a los segundos. No es una biografía de Andrés Manuel López Obrador ni un ajuste de cuentas clásico: es la bitácora de alguien que estuvo a un metro del escritorio presidencial y entendió que el poder, antes que ideología, es una arquitectura de accesos.
Scherer no escribe desde la oposición ni desde el resentimiento explícito. Escribe desde la cercanía. Y esa proximidad es el verdadero hilo conductor del libro.
I. La amistad como cimiento político
El relato arranca antes del cargo. Antes de Morena. Antes incluso del desafuero. Arranca en la genealogía moral: don Julio Scherer García y Heberto Castillo como referentes de ética pública, como puentes entre generaciones. López Obrador aparece ahí no como el presidente, sino como el hombre que ya sabía que había negociaciones que simplemente “no se pueden”.
La amistad entre Scherer Ibarra y AMLO no surge del cálculo electoral, sino del acompañamiento en años de oposición. Tabasco, la construcción territorial, la resistencia tras 2006. La derrota no se digiere con silencio: se convierte en método. Pueblo por pueblo. Comité por comité.
Pero desde esos primeros capítulos hay una advertencia: el poder institucional puede ser arma. La persecución fiscal, la presión administrativa, el uso del aparato del Estado como instrumento disciplinario. No es una denuncia aislada; es una lección temprana sobre cómo funciona la maquinaria cuando se activa.
II. El martirio como narrativa fundacional
El desafuero, en la lectura de Scherer, fue el error estratégico que terminó por consagrar a López Obrador. Lo que buscaba neutralizarlo lo convirtió en símbolo. Ahí nace una narrativa que después sostendría al movimiento: la del agravio permanente.
Tras la elección de 2006, el liderazgo deja de ser carisma y se vuelve estructura. La ruptura con el PRD no es solo un conflicto partidista: es la decisión de crear una ruta propia. Morena surge más como necesidad que como ambición.
Y en medio de esa construcción, un infarto. El cuerpo del líder irrumpe como variable política. Scherer narra ese momento con intimidad, consciente de que la historia nacional pudo haber cambiado en una sala de hospital.
III. El laboratorio del poder
La campaña en el Estado de México en 2017, aunque perdida en lo formal, funciona como ensayo general. Se prueba la maquinaria. Se ajustan piezas. Se mide la disciplina.
Scherer admite algo poco frecuente en relatos políticos: además del trabajo, hubo azar. Alianzas inesperadas. Momentos que encajaron. La política no es solo estrategia; también es contingencia.
La selección de candidatos, explica, fue una tecnología de control. Administrar ambiciones para evitar fracturas. El poder no se comparte: se organiza.
IV. Gobernar: del movimiento al Estado
El día de la elección cierra una etapa épica y abre una administrativa. De la movilización a la gestión. Y ahí comienza la fricción.
Scherer describe el choque entre la voluntad transformadora y la rigidez legal. Reformar sin romper. Avanzar sin desfondar el orden constitucional. Su papel, como consejero jurídico, fue el de traductor: convertir impulso político en forma legal.
Pero en Palacio Nacional no solo operan cargos formales. Operan cercanías. El acceso al Presidente es el recurso más valioso. Quien controla la información que llega a su oído influye en la agenda. Aquí el libro deja de ser memoria y se vuelve manual de anatomía del poder.
V. Crisis, militares y soberanía
La creación de la Guardia Nacional es presentada como respuesta a un colapso institucional. La relación con la Corte, particularmente con Arturo Zaldívar, como diálogo estratégico entre poderes.
El caso Cienfuegos aparece como uno de los momentos más delicados: la detención en Estados Unidos puso a prueba la alianza con el Ejército. La gestión de esa crisis revela la centralidad de las Fuerzas Armadas en el proyecto de gobierno.
La pandemia, el atentado contra Omar García Harfuch, las tensiones internas por la conducción sanitaria: el poder en emergencia se vuelve más vertical, más concentrado, más reactivo.
VI. La mañanera como dispositivo de gobierno
Uno de los aportes más lúcidos del libro es entender la mañanera no como conferencia de prensa, sino como instrumento de gobierno. Es tribunal, agenda, sanción pública y narrativa diaria.
Scherer advierte sobre los filtros. Señala que la información que llega al Presidente no siempre es neutra. La comunicación no es solo difusión; es poder paralelo.
El conflicto con Proceso —la revista fundada por su padre— simboliza esa tensión entre el poder y la prensa crítica. La negativa de publicidad oficial y la exposición desde la tribuna presidencial revelan el costo de la confrontación pública.
VII. La salida: lealtad y desgaste
Scherer insiste en que su renuncia fue decisión personal, no expulsión. Habla de recuperar libertad fuera del “blindaje” del poder. Pero también responde a acusaciones, a señalamientos, a intrigas palaciegas.
El libro cierra con afecto hacia López Obrador, pero también con distancia. No hay ruptura ideológica abierta; hay desgaste. La amistad, puesta al filo del Estado.
Tres claves para entender el poder que describe
El poder es proximidad.
El organigrama importa menos que el acceso. Quien filtra información moldea decisiones.
La lealtad tiene límites administrativos.
La voluntad política necesita forma legal. Cuando ambas tensiones no coinciden, alguien se desgasta.
El conflicto es método.
La narrativa diaria —desde la mañanera hasta la judicialización— convierte la confrontación en estado permanente.
Epílogo: las costuras del poder
Ni venganza ni perdón es valioso porque no está escrito desde la periferia. Está escrito desde el centro. Desde alguien que participó en la construcción del proyecto y que ahora exhibe sus costuras: inseguridades, disputas internas, equilibrios frágiles.
No es un libro de escándalos. Es un libro sobre mecánica. Sobre cómo se gobierna cuando la amistad se mezcla con la historia y cuando el acceso vale más que el cargo.
En esa mezcla —afecto, disciplina, narrativa y control— se entiende no solo un sexenio, sino una forma de ejercer el poder en México.




















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