Guardianes de las ballenas: una estrategia inédita para proteger a los gigantes del Golfo de California
- anitzeld
- 7 oct
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En el corazón del Golfo de California, un grupo de ciudadanos decidió convertirse en guardianas y guardianes de las ballenas, una figura simbólica que respalda una demanda legal sin precedentes en México. El objetivo: defender a estos mamíferos marinos como seres esenciales del ecosistema, no como recursos turísticos ni como simples habitantes del mar, sino como sujetos de vida y derecho.

El pasado 30 de septiembre se presentó en Hermosillo, Sonora, una demanda de amparo indirecto para proteger el hábitat, las rutas de migración, la reproducción y la alimentación de las ballenas frente a los megaproyectos de combustibles fósiles (Saguaro Energía), en particular la planta de licuefacción que la empresa Mexico Pacific planea construir en Puerto Libertad. Esta acción jurídica, acompañada de una carta ciudadana, busca que la justicia reconozca al Golfo de California como hábitat crítico, una categoría prevista en la Ley General de Vida Silvestre para resguardar zonas vitales para especies amenazadas.
La llamada Carta de las guardianas y guardianes de las ballenas puede ser firmada por cualquier persona en México. Quienes se suman no se convierten en demandantes formales, pero sí en voces colectivas que acompañan moral y públicamente la causa. Al firmar, aceptan tres principios esenciales: que la naturaleza tiene valor intrínseco más allá del beneficio económico, que las ballenas tienen derecho a existir y migrar libres de contaminación, y que protegerlas significa proteger la vida entera del Golfo de California.
Esta estrategia legal es inédita en México y tiene el objetivo de defender a estos mamíferos marinos como seres esenciales del ecosistema. No se trata sólo de una disputa jurídica, sino de una forma de participación ciudadana que da fuerza social a una demanda ambiental. Las firmas podrán presentarse como elemento probatorio en el juicio de amparo, fortaleciendo el argumento de que la defensa de las ballenas es una causa compartida entre comunidades costeras, científicos y ciudadanos.
Cada año, la bahía de La Paz, en Baja California Sur, se convierte en refugio y punto de encuentro para varias especies de ballenas. La ballena gris llega de diciembre a abril para reproducirse y parir, algunas incluso alcanzan las aguas cercanas a la isla Espíritu Santo. La ballena azul, el ser más grande del planeta, se deja ver entre enero y marzo, atraída por la abundancia de kril en el canal de La Paz. También la ballena jorobada, conocida por sus saltos y cantos, visita la región durante el invierno para reproducirse. A ellas se suman el rorcual de Bryde, presente casi todo el año, el rorcual común, las orcas que aparecen en primavera, y grupos de delfines y cachalotes que completan este corredor biológico único en el mundo.
La riqueza marina de la bahía de La Paz y del Golfo de California ha sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad, pero enfrenta una amenaza creciente por la expansión industrial y los proyectos de gas y transporte marítimo. Por eso, el movimiento de las guardianas y guardianes de las ballenas busca algo más que detener un proyecto: propone una nueva forma de entender la justicia ambiental en México, una donde la ciudadanía defienda la vida marina como parte indivisible del equilibrio planetario.
En un país donde las causas ambientales suelen quedar relegadas al margen de las políticas públicas, esta iniciativa marca un precedente. Desde las costas de Baja California hasta las redes digitales, la carta ciudadana se expande como un llamado a cuidar el mar que nos da respiro, alimento y belleza. Porque proteger a las ballenas no es un gesto romántico: es un acto urgente de responsabilidad ecológica.
La carta puede ser firmada por cualquier persona que desee sumarse a la defensa de las ballenas del Golfo de California ingresando a este enlace.




















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