Grupo Modelo, Shakira y el poder: Las mujeres ya no lloran
- 2 mar
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...el concierto que llegó en un momento delicado para México
El concierto gratuito de Shakira en el Zócalo, que ha causado gran polémica solo hay que ver los comentarios al post de la presidencia, no fue solo un evento musical multitudinario. Detrás del escenario, las pantallas y la euforia colectiva, estuvo el patrocinio de Grupo Modelo. La presentación llegó en un momento políticamente sensible para el gobierno de Morena una semana después de los hechos ocurridos: inseguridad y violencia, presiones económicas, debate por el uso del agua en el norte del país, tensiones empresariales y una narrativa oficial que insiste en marcar distancia con las élites corporativas del pasado.
Que una de las compañías más poderosas del país financiara un espectáculo masivo en el corazón político de México no es un dato menor. Tampoco es ilegal ni excepcional. Pero sí es simbólico. En una administración que ha construido parte de su discurso en contraste con el viejo maridaje entre poder económico y poder político, la imagen de una empresa histórica ocupando el centro del espacio público abre preguntas sobre cómo se reconfiguran hoy esas relaciones.

Empresas, poder y Estado: quién pesa más hoy en México
En México, el poder económico no camina separado del poder político. Se cruzan, se negocian, se necesitan. Las grandes corporaciones no solo compiten en el mercado: también dialogan permanentemente con el Estado para asegurar reglas, permisos, estabilidad fiscal y acceso a recursos estratégicos. Entre ellas, tres nombres permiten entender cómo funciona ese equilibrio delicado: Grupo Modelo, Grupo Bimbo y FEMSA.
Cada una representa un tipo distinto de influencia.
Grupo Modelo: poder fiscal, exportación y agua
Fundada en 1925 y actualmente parte de Anheuser-Busch InBev, Grupo Modelo es uno de los mayores contribuyentes del país gracias al IEPS aplicado a bebidas alcohólicas. Su peso no se limita a la recaudación: es un actor clave en exportaciones y empleo industrial.
Sin embargo, su operación depende de un recurso cada vez más politizado: el agua. Las concesiones hídricas y la presión social por el estrés en varias regiones han convertido a la industria cervecera en un punto de debate público. El antecedente de Mexicali en 2020 —cuando una planta fue frenada tras consulta popular durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador— mostró que el poder económico puede encontrar límites políticos cuando el tema toca fibras sociales sensibles.
En ese contexto, el patrocinio de un concierto masivo no es solo filantropía cultural: también es presencia simbólica.
Bimbo: tradición empresarial y regulación alimentaria
Grupo Bimbo representa otra forma de influencia. Su peso está en la tradición y en la legitimidad histórica dentro del empresariado mexicano. Ha enfrentado regulaciones como el etiquetado frontal y reformas en política alimentaria, pero su vínculo con el gobierno actual ha sido más técnico que confrontativo.
No depende de concesiones estratégicas en la misma magnitud que la industria cervecera. Su poder opera más en el terreno institucional y de largo plazo.
FEMSA: territorio y capilaridad política
Si Modelo aporta peso fiscal y Bimbo tradición, FEMSA aporta territorio. Con miles de tiendas OXXO y el control de Coca-Cola FEMSA, su influencia se extiende a nivel municipal, estatal y federal.
Participa en debates sobre impuestos especiales, consumo de agua, energía y comercio minorista. Esa presencia múltiple le da una capacidad de negociación transversal que pocas compañías tienen.
El cabildeo empresarial en la era Morena
Las grandes empresas mexicanas no operan aisladas. Dialogan con el Estado a través de organismos como el Consejo Coordinador Empresarial, COPARMEX y Concamin. También negocian directamente con secretarías y gobiernos estatales.
En la narrativa oficial, Morena ha buscado marcar distancia con los “poderes fácticos”. En la práctica, la interlocución con grandes corporaciones continúa porque la economía lo exige: inversión, empleo y recaudación no pueden prescindir de ellas.
Conclusión: ¿quién tiene hoy más poder real?
El concierto de Shakira evidenció algo más profundo que un patrocinio cultural. Mostró que, incluso en un momento delicado para el gobierno —con debates por agua, inversión y presión fiscal— las grandes empresas siguen teniendo capacidad de ocupar espacios simbólicos centrales.
Si se mide el poder por peso fiscal, Grupo Modelo es determinante. Si se mide por tradición histórica, Bimbo mantiene influencia estable. Pero si se analiza la capacidad real de negociación transversal frente al gobierno actual, FEMSA parece tener la posición más sólida.
Su red territorial, su presencia en sectores sensibles y su interacción cotidiana con distintos niveles de gobierno le otorgan una ventaja estratégica. En un escenario político donde el discurso busca autonomía frente al gran capital, la realidad muestra una relación más compleja: el poder económico no desaparece, se reacomoda.
Y a veces, también canta en el Zócalo.


















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