Enfermedades erradicadas, hospitales rebasados y millones de turistas: el reto del Mundial
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Mientras México se prepara para recibir millones de visitantes durante el Mundial 2026, especialistas y autoridades sanitarias comienzan a advertir sobre un problema que podría convertirse en la verdadera crisis del torneo: el resurgimiento de enfermedades que se creían controladas, combinado con un sistema de salud bajo presión.
Aunque en días recientes la atención internacional se ha centrado en la alerta por ébola en África y la vigilancia epidemiológica reforzada en México, distintos infectólogos consideran que el riesgo más real para el país no proviene de virus exóticos, sino de enfermedades como el sarampión, dengue, hepatitis o infecciones respiratorias y gastrointestinales que ya muestran incrementos importantes en territorio nacional.
El caso más preocupante es el sarampión. México acumula miles de contagios desde 2025 y el brote se ha extendido prácticamente a todo el país. Reportes oficiales y medios nacionales señalan que ya existen más de 16 mil casos confirmados y decenas de muertes asociadas a la enfermedad.
Estados como Jalisco, Ciudad de México, Chiapas y Sinaloa concentran buena parte de los contagios, precisamente algunas de las regiones que recibirán turistas y movilidad masiva durante el Mundial.
Especialistas han vinculado este rebrote con la caída en las coberturas de vacunación después de la pandemia de COVID-19, además de problemas estructurales en el sistema sanitario y campañas de inmunización interrumpidas.
Ante el crecimiento de casos, las autoridades federales han desplegado campañas intensivas de vacunación en todo el país. El IMSS informó la aplicación de cientos de miles de dosis en jornadas especiales, mientras la Secretaría de Salud aseguró contar con más de 23 millones de vacunas disponibles para contener la transmisión del virus.
Sin embargo, médicos e infectólogos advierten que un Mundial representa un escenario especialmente delicado para cualquier sistema sanitario. Aeropuertos saturados, estadios llenos, transporte público rebasado y millones de desplazamientos incrementan el riesgo de transmisión acelerada de enfermedades contagiosas.
Incluso organismos públicos y dependencias federales han comenzado a implementar protocolos preventivos internos. El INE, por ejemplo, activó campañas de vacunación y medidas sanitarias especiales ante los brotes activos de sarampión.
Aunque el Ejército mexicano cuenta con capacidades logísticas importantes mediante el Plan DN-III-E y podría intervenir en caso de emergencia sanitaria, expertos señalan que ninguna movilización militar puede sustituir un sistema hospitalario sólido, campañas preventivas eficientes y vigilancia epidemiológica permanente.
A poco más de un mes del inicio del torneo, el reto sanitario para México ya no parece centrarse únicamente en contener amenazas internacionales como el ébola. El verdadero desafío podría estar dentro del propio país: enfrentar el regreso de enfermedades que durante años parecían parte del pasado.


















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