¿Por qué sería un error que Sheinbaum demande al abogado de “El Chapo”?
- anitzeld
- 14 jul
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 21 jul
La presidenta de México acaba de anunciar que demandará al abogado de El Chapo, Jeffrey Litchman, luego de que sugiriera que su gobierno está vinculado a los cárteles.

La idea de que el gobierno de Claudia Sheinbaum emprenda acciones legales contra Jeffrey Litchman, abogado de Joaquín “El Chapo” Guzmán, sería una estrategia arriesgada que podría salir contraproducente. Esta semana, Litchman lanzó una acusación explosiva: sugirió que el gobierno mexicano, en sus niveles más altos, mantiene vínculos con el crimen organizado.
La declaración coincidió con otro golpe: Donald Trump anunció que impondría aranceles del 30% a las importaciones mexicanas a partir del 1º de agosto si gana las elecciones. Ambos gestos fueron vistos por analistas como advertencias políticas, más que anuncios concretos de acción inmediata.
Pero la posibilidad de que Sheinbaum responda con una demanda contra Litchman, como algunos actores cercanos al oficialismo han sugerido, podría ser un paso en falso.
1. Se amplifica el mensaje que se busca frenar
Jeffrey Litchman no es un abogado cualquiera. Conocido por sus apariciones mediáticas y su estilo provocador, sabe perfectamente cómo hacer que sus palabras tengan impacto. Demandarlo en tribunales estadounidenses le daría más visibilidad y credibilidad ante la opinión pública, tanto en México como en EE.UU.
2. Cambia la narrativa: del crimen organizado a la censura
Una demanda podría ser percibida como un intento de censura. En lugar de enfocarse en resolver los problemas estructurales de seguridad o en desmontar las acusaciones con hechos, el gobierno parecería más preocupado por silenciar voces críticas. Esto debilita la imagen de apertura y transparencia que Sheinbaum ha querido proyectar en sus primeros días de mandato.
3. Se abre otro frente innecesario con Estados Unidos
En el contexto actual, México necesita manejar con cuidado su relación con Washington. Enfrentar legalmente a un ciudadano estadounidense —especialmente uno que representa a una figura como “El Chapo”— puede ser visto como una provocación. Y en plena campaña electoral de Trump, el riesgo de represalias aumenta.
4. Es una batalla difícil de ganar y fácil de perder
Legalmente, las declaraciones de Litchman podrían estar protegidas como opinión o discurso político. Una derrota judicial en EE.UU. no solo dañaría la imagen internacional del gobierno mexicano, sino que reforzaría la sospecha de que había algo que ocultar. La narrativa del encubrimiento puede ser más letal que la acusación misma.
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Aunque la presión para responder con fuerza a este tipo de declaraciones es comprensible, la vía legal no parece la mejor estrategia. Lo más efectivo sería mostrar resultados concretos en materia de seguridad, fortalecer la cooperación bilateral y evitar caer en provocaciones. Sheinbaum enfrenta su primera gran prueba política, y responder con inteligencia será clave para no comenzar su sexenio a la defensiva.





















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