Hoy ya no hay MTV
- anitzeld
- hace 3 días
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Durante un tiempo —no tan lejano— la música tuvo un lugar fijo en el mundo. Un canal. Una pantalla. Una hora del día en la que la vida se detenía un poco para ver qué estaba sonando, quién estaba cambiando la forma de vestirse, de moverse, de sentir.
Ese lugar se llamó MTV.
Nació en 1981 con una frase que hoy parece profecía: Video Killed the Radio Star. No era solo una canción. Era un anuncio de época. A partir de entonces la música ya no sería solo algo que se escuchaba: sería algo que se veía, se imitaba, se habitaba.
MTV no inventó la música pop, pero sí inventó su gramática visual. Michael Jackson convirtió el videoclip en cine. Madonna lo volvió manifiesto. Nirvana lo volvió grito. En esas pantallas no solo pasaban canciones: pasaban modelos de juventud, rebeldía, deseo, angustia. La música se volvió lenguaje corporal, moda, política íntima.
Para América Latina, la llegada de MTV en español en los años noventa fue una pequeña revolución cultural. Por primera vez el rock latino no era una periferia sino un centro posible. Café Tacuba, Caifanes, Aterciopelados, Soda Stereo compartían espacio simbólico con los ídolos globales. Se podía ser joven, latino y moderno al mismo tiempo.
MTV fue durante dos décadas una especie de plaza pública emocional. Lo que ahí sonaba terminaba siendo conversación, identidad, incluso pertenencia. No era solo entretenimiento: era un espejo generacional.
Y luego empezó a irse.
No se fue de golpe. No hubo cierre dramático ni funeral cultural. Se fue diluyendo.
Primero llegó internet. Después YouTube. Luego Spotify. TikTok. La música dejó de necesitar mediadores. Ya no había que esperar un horario ni una curaduría: cada quien construyó su propio canal infinito. La pantalla dejó de ser altar y se volvió herramienta.
MTV, mientras tanto, se transformó en otra cosa. Llenó su programación de realities, escándalos prefabricados, consumo rápido. Dejó de ser un espacio cultural para volverse un producto de rating. En ese movimiento perdió lo que la hacía singular: la capacidad de decirle a una generación quién estaba hablando por ella.
También cambió algo más profundo: ya no existe una sola juventud, sino muchas, fragmentadas, simultáneas, imposibles de representar desde un solo lugar. MTV nació para una época en la que el mundo todavía podía compartirse en bloque. Ese mundo ya no existe.
Hoy ya no hay MTV. No porque haya fracasado, sino porque cumplió su función histórica y el tiempo siguió su curso.MTV fue el lugar donde la música aprendió a mirarse. Donde una generación aprendió a reconocerse en imágenes, gestos, canciones. Donde la cultura pop se volvió algo serio sin dejar de ser divertida.
No desapareció: se dispersó. Vive en cada videoclip que circula, en cada estética viral, en cada canción que se vuelve imagen antes que recuerdo.
MTV murió como canal, pero sigue vivo como lenguaje.
Y quizá eso es lo que hacen las verdaderas revoluciones culturales: no se quedan, se vuelven invisibles de tan incorporadas que están en todo lo demás.








