El Moral, espejo del país: inseguridad, desconfianza y el desgaste de lo local
- anitzeld
- hace 4 horas
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Frente al desgaste institucional, jóvenes en Puebla impulsan un programa comunitario que busca pasar del diagnóstico a la acción. Cuando la autoridad falla, la organización local se vuelve clave.

97% de los encuestados considera insuficientes o inexistentes las estrategias de prevención del delito
El Moral/ San Martín Texmelucan/ Puebla capital. Lo que ocurre en la Junta Auxiliar El Moral no es un hecho aislado. Los resultados de una reciente encuesta ciudadana revelan un escenario que se repite en amplias zonas del país: alta percepción de inseguridad, desconfianza en la policía, economías locales debilitadas y una participación ciudadana limitada. El caso de esta comunidad poblana funciona como un microcosmos del malestar nacional, pero también como un punto de partida para ensayar alternativas.
De acuerdo con datos del Inegi, 8.4 de cada 10 personas en Puebla perciben inseguridad, una cifra alineada con la tendencia nacional registrada por la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU). A escala país, la paradoja persiste: mientras los registros oficiales reportan descensos en algunos delitos, la sensación de riesgo no disminuye. En El Moral, esta brecha se confirma: 67.3% de la población califica a la policía municipal de manera negativa, y solo 2.9% la evalúa positivamente.
La desconfianza no se limita a la percepción. Casi 97% de los encuestados considera insuficientes o inexistentes las estrategias de prevención del delito, y apenas 3% manifiesta alta confianza en las autoridades locales de seguridad. Este patrón coincide con diagnósticos nacionales que colocan a las policías municipales entre las instituciones con menor credibilidad, especialmente en juntas auxiliares, periferias urbanas y municipios semiurbanos.
En cuanto a las causas de la inseguridad, la población de El Moral señala directamente la falta de presencia policial y la respuesta deficiente (42.3%), seguida del pandillerismo y consumo de drogas (26.9%) y la corrupción o colusión de autoridades (23.1%). Los robos aparecen como un problema secundario. El mensaje se repite en otras regiones del país: más que la pobreza, lo que se cuestiona es la debilidad del Estado en su nivel más cercano.
El diagnóstico económico también dialoga con el contexto nacional. Solo 2.9% considera muy favorable la situación económica local. La mayoría identifica el problema en la falta de inversión en infraestructura y desarrollo comunitario (30.8%) y en la ausencia de apoyo a pequeños negocios y emprendimientos (29.8%), más que en la falta de empleo formal. La demanda es clara: no solo trabajo, sino condiciones para construir bienestar y arraigo en el territorio.
La encuesta confirma además un bajo nivel de participación ciudadana: 36.5% la considera baja y 29.8% inexistente. Este dato conecta con un rasgo estructural de la democracia local en México, donde la ciudadanía suele ser receptora de programas, pero rara vez copartícipe de las decisiones públicas.
Juventud y participación: del diagnóstico a la acción
En este contexto de desconfianza y desgaste institucional, comienzan a surgir experiencias que buscan romper la inercia. Este lunes 20 de julio, con la participación de 30 jóvenes del Fraccionamiento Hacienda de San Diego, en la colonia Castillotla de la capital poblana, se dio el banderazo de salida a la prueba piloto del Programa Integral de Juventud y Educación Comunitaria 2025.
El encuentro, realizado a las 13:00 horas en la Casa de Encuentro Vecinal, registró una respuesta activa y participativa. Durante la sesión inaugural, las y los jóvenes conocieron los objetivos del programa —formación cívica, desarrollo de habilidades técnicas, fomento al voluntariado y creación de espacios de diálogo comunitario— y expusieron sus principales preocupaciones: seguridad en espacios públicos, empleo juvenil y acceso a talleres culturales y deportivos.
También se propusieron mecanismos de seguimiento y evaluación, con énfasis en la transparencia y la rendición de cuentas. “Nuestra meta es que cada propuesta cristalice en acciones concretas: desde mejoras en alumbrado y limpieza de áreas verdes, hasta talleres de emprendimiento para jóvenes”, señaló Ana Sofía Ramírez, responsable del componente de Innovación y Tecnología del programa.
La jornada permitió recabar más de 50 propuestas puntuales, que serán sistematizadas e integradas al Plan de Acción 2025. Además, se conformó un comité juvenil de seguimiento, que dará continuidad al piloto y funcionará como enlace directo con instancias del gobierno municipal. La iniciativa prevé replicarse en al menos cinco unidades habitacionales de la capital antes de que concluya agosto, con el objetivo de reflejar la diversidad de contextos y necesidades de la juventud poblana.
Entre los asistentes destacados estuvieron Miguel Ángel León Elizondo, coordinador general del programa; Ana Sofía Ramírez, responsable de Innovación y Tecnología; y Gabriela Torres, enlace de Participación Juvenil, junto con jóvenes de entre 16 y 29 años.
Lo local como respuesta al desgaste institucional
Mientras la encuesta de El Moral exhibe el nivel de desconfianza, promesas incumplidas y debilidad institucional que atraviesa a buena parte del país, experiencias como este programa juvenil muestran que la reconstrucción del tejido social puede comenzar desde abajo. En un escenario donde la autoridad local enfrenta un severo desgaste, la participación organizada —especialmente de jóvenes— se perfila como una de las pocas vías para recuperar confianza, incidir en la agenda pública y traducir el diagnóstico en acciones concretas.
El Moral, así, no solo refleja los problemas nacionales: también evidencia que la transformación de la seguridad, la economía y la vida comunitaria empieza en lo local, cuando la ciudadanía deja de ser espectadora y asume un papel activo en su propio futuro.








