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Cómo un campeón de snowboard terminó en el narco mexicano

  • anitzeld
  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura

Ryan James Wedding fue vinculado a múltiples asesinatos y se convirtió en uno de los fugitivos más buscados antes de ser capturado en México.



Ryan Wedding aprendió muy pronto a deslizarse.


Primero sobre la nieve: bajar a toda velocidad, calcular el giro exacto, confiar en el equilibrio del cuerpo cuando el error significa caer. Representó a Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002. En las fotos aparece joven, concentrado, con esa serenidad que tienen los atletas que creen que el mundo es una pista bien delimitada: salida, meta, reglas claras.


Pero la nieve se acaba.

Y cuando se acaba, muchos no saben qué hacer con el vértigo.


Después del retiro, Wedding siguió moviéndose, aunque ya no sobre montañas blancas sino por zonas grises. Primero pequeños negocios, luego marihuana, luego cocaína. El desliz fue lento, casi lógico: la misma disciplina, la misma red de contactos, el mismo gusto por el riesgo. No hubo una caída estrepitosa, sino una pendiente que se fue inclinando.


En 2008 lo detuvieron en Estados Unidos por conspirar para traficar drogas. Pasó por prisión. Salió. Y ahí ocurre algo que se repite en muchas historias: el regreso no fue al punto anterior, sino a uno más profundo. Como si la cárcel no cerrara la puerta, sino que la empujara hacia adentro.


México apareció entonces no como escenario exótico, sino como nodo. Aquí, dicen las autoridades, Wedding encontró protección, estructura, escala. Se movía entre aeropuertos, rutas marítimas y nombres que no se dicen en voz alta. El snowboarder olímpico se convirtió en operador de una red internacional de cocaína, con vínculos con el Cártel de Sinaloa. Ya no era el que bajaba la pendiente, sino el que la diseñaba.


La violencia llegó después, o quizá siempre estuvo ahí. Acusaciones de asesinatos, de silencios comprados a balazos, de testigos que no llegaron a hablar. El cuerpo que antes se entrenaba para competir ahora se ocultaba para sobrevivir. De atleta a fugitivo.


Durante años fue un nombre más en expedientes, hasta que dejó de serlo. Su rostro apareció en la lista de los más buscados del FBI. El campeón canadiense convertido en criminal global. Una biografía que parecía escrita por exceso, pero que era real.

En 2026, la historia dio otro giro: Wedding se entregó en Ciudad de México. No en una montaña, no en una pista olímpica, sino en una embajada. Sin aplausos, sin banderas, sin nieve.


Hay trayectorias que se cuentan como ascensos. Esta es una de descenso.

No abrupto, no espectacular. Un desliz constante, controlado, hasta que la pendiente se volvió imposible de detener.


Al final, quizá Ryan Wedding nunca dejó de hacer lo mismo: moverse rápido, confiar en el cálculo, creer que podía llegar al final sin caer.

Solo que esta vez no había meta.


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A finales de enero de 2026, Wedding se entregó en la embajada de Estados Unidos en Ciudad de México y fue arrestado. Fue extraditado a California para enfrentar los cargos en tribunales federales de EE. UU.

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