Amazon: cuando los libros se convierten en materia prima para la inteligencia artificial
- hace 2 horas
- 2 min de lectura
Hay algo profundamente simbólico —y perturbador— en la escena: libros que alguna vez fueron escritos para ser leídos terminan abiertos, escaneados y literalmente destruidos para alimentar una inteligencia artificial.

Una investigación de 404 Media reveló que Amazon está comprando grandes cantidades de libros, digitalizando su contenido y después desarmándolos físicamente. El objetivo, según la investigación, es utilizar esos textos como datos de entrenamiento para sistemas de inteligencia artificial.
El procedimiento parece salido de una distopía: adquirir ejemplares, pasar sus páginas por un proceso de digitalización y, una vez extraída la información, deshacerse del objeto físico. El libro deja de ser libro. Se convierte en datos.
La noticia llega después de otro caso reciente en el que una empresa de inteligencia artificial adquirió enormes cantidades de libros con un propósito similar: escanearlos y destruirlos. La diferencia es que ahora aparece Amazon, una de las compañías que más ha transformado la manera en que compramos, distribuimos y consumimos libros.
Y ahí está la paradoja. Una empresa que ha construido buena parte de su poder sobre la circulación de libros participa ahora en un proceso en el que esos mismos libros son tratados como materia prima desechable para construir máquinas capaces de producir textos.
No se trata solamente de papel triturado. Lo que está en juego es una discusión mucho mayor: ¿qué ocurre con la cultura escrita cuando los libros dejan de ser considerados obras y comienzan a verse como enormes bases de datos?
Cada libro contiene algo más que palabras: una época, una voz, una manera de mirar el mundo. Tiene anotaciones, dobleces, subrayados, olor, desgaste y memoria. La inteligencia artificial puede extraer millones de palabras de sus páginas, pero no necesariamente puede reproducir todo aquello que convierte a un libro en una experiencia humana.
La imagen resulta demasiado perfecta: una máquina que necesita libros para aprender y, al mismo tiempo, los destruye una vez que ha terminado de leerlos.
Como metáfora de nuestro tiempo, cuesta imaginar una más precisa.


















Comentarios