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Cuando el arte posa y deja de incomodar
La Semana del Arte en la Ciudad de México ocurre como una coreografía bien ensayada. Todo está en su lugar: los stands impecables, las listas de invitados, las copas de vino blanco, los recorridos cronometrados. La ciudad se llena de arte —o de algo que se le parece— y durante unos días parece que nada más importa. Pero basta caminar un poco más despacio para notar otra cosa: el silencio. Cuando el arte se queda quieto, posando para la cámara, deja de incomodar. Se vuelve esc
hace 13 horas3 Min. de lectura
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