top of page


De exilios y exilios... Después de todo, sí
Sesenta años más tarde, nos casamos. A veces la vida toma sesenta años para retornar a veces nunca lo hace. No pensé que iba a volver a enamorarme. No a esta edad —con ochenta años cumplidos—, no después de haber organizado la vida durante décadas sin esa expectativa. Había aprendido a no necesitar a nadie en ese sentido: ni la presencia constante, ni la promesa, ni el proyecto compartido. El amor de pareja se había vuelto una categoría ajena, como una palabra que se entiende
hace 5 días4 Min. de lectura
bottom of page


